miércoles 10 de junio de 2009

Se acabó lo que se daba.

Empieza el buen tiempo y automáticamente el culto al cuerpo. Parece increíble lo que tapan unos buenos vaqueros y un jersey. En mi caso un traje. Además, suelo llevar camisas de rayas verticales con toda la mala idea de parecer más delgado y digo bien, parecer, pues no lo soy. Mi imagen es un completo engaño, colores oscuros, poses ensayadas, respiración contenida y una barba afilada, todo ello para ocultar quien realmente soy, alguien que añoro y extraño, al que era físicamente a los 18 años y que cada día tengo más claro que no regresará.

Otras cosas han mejorado, sobre todo en la destreza del amor. Reconozco que muchas jóvenes disfrutaron de mi escultural cuerpo en la adolescencia, pero ninguna de ellas pudo imaginar la extraordinaria habilidad que iría ganando con el tiempo, habilidad paralela también al aumento de mi peso. Y de mi ego. No cabe duda.

Déjenme que sueñe despierto, por favor, algún consuelo tiene que quedarme. Tendré que recurrir al clásico truco de enseñar las fotos de la mili para ligar. Lamentablemente no la hice.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No te hacen falta las fotos de la mili, sino un buen programa de photoshop y algo de pericia.
Con eso puedes lucir como David Beckham. Eso si querido amigo, apaga la luz antes de quitarte el atuendo raya vertical, sino quizas se de cuenta tu julieta que las fotos del chat de turno no son muy muy fieles a la realidad.
ya me contaras....jeje

Joaquín Zapata dijo...

Querido amigo, lo tendré en cuenta y ya te contaré. Gracias por tu mensaje.