lunes 16 de noviembre de 2009

Demasiado bueno para un lunes.

Apreciado lector,

Demasiado bueno para un lunes, comienzo:

Primero. Encuentro cinco euros en el suelo de una gasolinera. Me dispongo a llenar el depósito de mi automóvil, interminable, cuando a mis pies, arrugado como un paquete de tabaco sin cigarrillos, descubro el dinero. Responde a la siguiente numeración por si alguien lo ha extraviado P08264925064.

Segundo. Mi banco me escribe para darme buenas noticias. No es su costumbre. Estoy padeciendo una sobrecogedora inspección de hacienda a cuenta de los beneficios que obtendré de mis futuras publicaciones. El papeleo y la solicitud de información resulta demoníaca. La oficina bancaria con la que trabajo, me facilita toda la información requerida en tiempo récord y sin objeciones.

Tercero. No recibo llamadas telefónicas desde hace cuarenta y ocho horas. Tras comprobar que la línea funciona, mi regocijo no contempla límites. No es un espejismo, se trata de una realidad.

Por último cuarto, y este resulta inaudito, nadie me exige el cobro de una factura en los últimos siete días.

Ruego al amable lector sírvase pellizcarme, a pesar de la distancia, por si he pasado a mejor vida.

Sinceramente suyo.

Joaquín.