Conduzco despistado, como de costumbre. Tengo una extraordinaria habilidad para tomar siempre el camino más largo, pero eso sí, la llegada a mi destino está garantizada, la hora no. Conducir me aburre, y hacerlo entre tanta gente luchando por imponer su ruta, su ritmo y su velocidad me agota. Cuando me haga rico con este blog lo primero que contrataré será un chófer. Pero uno que esté calladito. Si algo me molesta más que conducir, es darle conversación a alguien que está alvolante. Valoro mucho los silencios incómodos, pero con cautela. Normalmente esa sensación te posee y pasados unos segundos, es fácil dar por sentado que no necesitamos dialogar. Uno debe elegir muy bien con quién mantiene esos silencios incómodos. Existen sujetos, sin ninguna consideración, que te espetarán la primera sandez que les venga a la cabeza, o peor aún, te la escribirán.
Estáis avisados.
miércoles 31 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada